Creo que hoy toca el día tristón. Llevo tiempo sin descansar demasiado bien. Todos los días a eso de las 8:00 de la mañana llega un martillo neumático a la fábrica que están derribando al lado de mi casa y comienza a picar piedra, eso un día tras otro durante los últimos dos meses más o menos. Ya no sé qué hacer, yo solía dormir con la ventana abierta todas las noches y desde entonces duermo con las dos ventanas cerradas y la persiana también. Pese a todo a las 8:00 todos los días me despiertan. Sí, ya sé, quejarme de que me despieten a las ocho... como si el resto del mundo no se levantara antes. Pero qué queréis que os diga, antes esa horita de ocho a nueve me venía muy bien para estar descansado. Para colmo se junta conque tengo clases por la tarde, con lo que no puedo dormir ni una siesta, que los tres últimos fines de semana tampoco he podido descansar... y lo que obtenemos es que estoy física y mentalmente destrozado. No puedo más, necesito que lleguen las vacaciones de Navidad y descansar en Santander un poquito (si es que no están en obras al lado del chalé también, claro).
Y con este estado de cansancio cuando me llega alguna noticia que me cuesta normalmente digerir, el proceso de digestión se me hace eterno y me cuesta asumir cosas. En todos los casos son limitaciones mías, limitaciones que no deberían estar ahí y contra las que resultaría más o menos fácil luchar si estuviera mentalmente descansado... Pero no es éste el caso así que aquí me tenéis, intentando estudiar, intentando descansar e intentando que pase lo más rápido posible el tiempo que resta hasta Navidad. Espero que no se me haga eterno ese tiempo que falta.